Despeja bloquea las distracciones sin excusas: sesiones de concentración, horario automático, corte de feed y modo estricto, todo en español desde el primer día. Sin cuenta. Sin suscripción. Tu lista se queda contigo.
Gratis para bloquear todo lo que quieras. Un desbloqueo Pro único, sin suscripción, para las funciones avanzadas.
Lo que sí encuentras en español viene suavizado: rachas, insignias, bienestar de sonrisa fácil. Nada pensado para el ritmo real de una oposición. Despeja está hecho para el otro tipo de disciplina: la que no negocia contigo a las cinco de la tarde.
candidatos se presentaron a una sola convocatoria de la AGE en 2026, para unas 18.000 plazas. Fuente: digital.gob.es.
de la población activa en España se ha planteado opositar alguna vez. Fuente: alcer.org.
de los españoles dice tener «bienestar digital» real, según un estudio de ING. El resto convive con el móvil como puede.
Instalas un bloqueador porque quieres dos horas seguidas de temario, o porque llevas abierta la misma pestaña de noticias cuatro veces antes de empezar el primer tema. Esperas que aguante la puerta cerrada. Lo que llega suele ser más de aquello de lo que estabas huyendo.
BlockSite guarda parte de lo básico para su plan de pago y vende «acceso de por vida» por 29,99 dólares, cifra leída en su propia portada el 28 de julio de 2026. Otras herramientas ponen la tarjeta de mejora en la propia página de bloqueo, es decir, la pantalla que ves justo cuando intentas concentrarte es un anuncio. Algunas piden una cuenta antes de guardarte una lista. Otras arrancan una suscripción que sigue cobrando mucho después de que dejaras de abrir la extensión. Y cuando Chrome apagó Manifest V2 en la versión 138, a mediados de 2025, unos cuantos bloqueadores antiguos dejaron de funcionar.
En español el catálogo se estrecha todavía más. Lo que hay traducido llega suavizado: rachas, insignias, arbolitos, bienestar. Los dos bloqueadores que de verdad aprietan, Freedom y Cold Turkey, no tienen ni una palabra en español. Preparar una oposición no es un reto de bienestar: son meses de bloques de estudio con una fecha encima.
Una página de bloqueo tiene un solo trabajo en el instante en que llegas a ella, y vender no es ese trabajo. Debe confirmarte que la página está cerrada, darte un segundo para recordar por qué la cerraste y devolverte a donde ibas. Ese es el encargo entero, y Despeja está construido para eso: sin anuncios, sin tarjeta de mejora en la página de bloqueo, sin petición de valoración, sin muro de cuenta y sin suscripción. La versión 2.4.0 del mismo motor se instala hoy desde la tienda de complementos de Microsoft Edge, con la interfaz ya en español.
La pregunta que merece la pena hacerle a cualquier bloqueador es dónde se evalúan las reglas, porque eso decide lo que la extensión puede llegar a ver. Aquí ese trabajo se le entrega al navegador entero.
Un service worker en segundo plano mantiene tu lista sincronizada con el motor declarativeNetRequest del propio navegador. Añades un dominio y se escribe una regla de redirección en la tabla de reglas del navegador. La regla solo afecta a las navegaciones de nivel superior, y los subdominios quedan cubiertos automáticamente. Chrome y Edge evalúan esas reglas de forma nativa, antes de que empiece a cargarse el contenido de la página. Despeja no vigila tu tráfico, no lee el contenido de las páginas y no mira las URL mientras navegas, porque nunca llega a verlas.
Tu lista, tu configuración y tus estadísticas viven en chrome.storage.sync, que es el almacenamiento del propio navegador. Si tienes activada la sincronización del navegador, te siguen entre tus equipos dentro del mismo navegador, a través de la cuenta que ya usas: eso es gratis y automático. Si la tienes apagada, se quedan en esa máquina. Sincronizar entre navegadores distintos, de Chrome a Edge, es otra cosa y va en el desbloqueo Pro, porque necesita un puente que la sincronización del propio navegador no ofrece.
Cuando entras en un sitio bloqueado, el navegador te lleva a una página local que vive dentro de la extensión. Incluso el icono del sitio que bloqueaste sale de la caché de favicons que Chrome ya tiene en tu disco, así que ni eso cuesta una petición.
Todo esto suma una sola cosa: no hay ningún servidor de Despeja en el camino del bloqueo. Ni base de datos de cuentas, ni servicio de reglas. El bloqueo en sí no hace ninguna petición hacia fuera, y eso es una propiedad de cómo está construido, no una promesa que alguien tenga que cumplir. Las estadísticas de uso anónimas, que llegan con la 2.5.1 y no están en la 2.4.0 de la tienda de Edge, viajan por otro camino: llevan nombres de funciones y nada más, y se apagan en Ajustes.
Bloquea un sitio entero, solo una ruta como youtube.com/shorts, o cualquier URL que contenga una palabra. Los subdominios se cubren automáticamente.
Arranca una sesión de 25, 50 o 90 minutos que bloquea todo salvo tu lista de permitidos. Una cuenta atrás en tiempo real en la barra de herramientas.
Activa el bloqueo automáticamente en tus horas de estudio, los días que elijas. Lo configuras una vez y te olvidas.
Un toque para bloquear los feeds que enganchan (Shorts, lo popular de Reddit, el inicio de X) mientras lo que de verdad necesitas sigue abierto.
Escribe el motivo por el que pusiste el bloqueo. Cuando intentes entrar, verás tus propias palabras en vez de un error genérico.
Un PIN para cambiar tu configuración y un candado para que no puedas terminar una sesión de concentración antes de tiempo cuando llega el impulso.
Temas serenos o tu propia foto, con desenfoque, atenuación y color de texto ajustables. Vista previa al instante mientras lo ajustas.
Mira cuántas distracciones llevas rechazadas hoy y esta semana. Se cuentan en tu equipo y nunca se suben a ningún sitio.
Si de verdad necesitas un sitio, respira y consigue unos minutos cronometrados. Una puerta, no un muro, y totalmente opcional.
No es un bloqueador genérico con etiqueta nueva. Es el que estamos construyendo pensando en tu convocatoria.
El Modo Oposición llega como un preset listo para arrancar: bloqueo Pomodoro pensado para el estudio por bloques, listas de distracción precargadas, y una sesión más estricta que el «modo estudio» que ya trae tu sistema operativo: si no fuera más estricta, no valdría la pena instalar nada.
Apúntate a la lista de espera y eres de los primeros en instalar el Modo Oposición.
Casi todos los bloqueadores tratan la pantalla de bloqueo como un castigo. Freedom enseña una franja verde diciéndote que eres libre. Cold Turkey enseña una ventana gris. Aquí se trata como lo que es: la única pantalla que vas a ver en tu peor tarde de estudio, y decides tú lo que hay en ella.
Funciona sin tocar nada: viene con una escena terminada desde el momento en que lo instalas, y quien no abra nunca el estudio queda perfectamente servido. La propia página de bloqueo no lleva engranajes ni controles a la vista. Solo aparece un discreto «Personalizar» cuando pasas el ratón por encima, y en ningún otro sitio.
Si abres el estudio, lo primero que ves es una galería de escenas terminadas, no un formulario de ajustes. Eliges una y se aplica al momento. Dentro de una escena, el contenido son bloques que añades, reordenas y quitas, con sus ajustes al lado en vez de enterrados en una ventana. Los bloques que ya vienen incluyen una guía de respiración, un reloj, una cuenta atrás, tus propios objetivos escritos, tu propio motivo del bloqueo, un contador de lo que llevas rechazado hoy, estadísticas, un temporizador de dos minutos, una pregunta para tu diario privado, un lanzador para navegar con intención, un pasaje de un libro y texto libre.
Tres de esos bloques no los trae nadie más. La fricción creciente hace la puerta más dura cuanto más empujas: el primer bloqueo del día es una espera corta, el tercero te pide el motivo, el quinto te pide respirar y escribir una línea antes de seguir, y todo se reinicia a medianoche. El diario de evitación te pregunta qué estás evitando y lo guarda en un registro privado en tu equipo, porque distraerse suele ser evitar con otro nombre, y ponerle nombre rompe el bucle. Un pasaje de tu propia lista de lectura convierte un bloqueo en un empujón hacia algo que ya habías elegido leer: el temario que dejaste a medias, por ejemplo.
Los fondos son tuyos: un tema sereno, uno de los seis fondos incluidos, o tu propia foto con el desenfoque, la atenuación, el color del texto y la alineación ajustándose en vivo mientras miras. Tu foto se lee en tu equipo y se queda ahí. Con el desbloqueo Pro, cada sitio bloqueado puede tener su propia página, así que el motivo por el que bloqueaste una cosa no es el que te encuentras al chocar con otra.
No son funciones sueltas: son las horas concretas en las que se cae una sesión de estudio.
Abres el navegador para empezar y los titulares se quedan la primera hora. Arranca una sesión de concentración de 25, 50 o 90 minutos desde la barra de herramientas y se cierra todo lo que no esté en tu lista de permitidos, con la cuenta atrás a la vista. Configura el horario una vez y el bloqueo se enciende solo en tus horas y en los días que elijas. Las dos cosas son gratis.
Hay sitios que necesitas de verdad, como el BOE o el foro de tu convocatoria, y no puedes perder la tarde dentro. Los límites de tiempo diarios, dentro del desbloqueo Pro único, le dan a un sitio unos minutos al día. El reloj solo corre mientras esa pestaña está delante, y se reinicia cada mañana. La excepción opcional añade unos minutos cronometrados tras una pausa breve, para los días en los que de verdad hace falta abrir la puerta.
El corte de feed, gratis, apaga los Shorts de YouTube, la portada de lo popular de Reddit y el inicio de X mientras el resto de cada sitio sigue usable. Y la página a la que llegas la has hecho tú: un tema sereno, uno de los seis fondos incluidos o tu propia foto, con vista previa mientras la ajustas.
Apagar un bloqueador cuesta dos clics, que es justo el problema de casi todos a las cinco de la tarde de un día duro. El modo estricto, dentro del desbloqueo Pro, pone un PIN en tu configuración y candado a la sesión para que no puedas terminarla antes de tiempo. La fricción creciente y una página distinta para cada sitio te ponen tu propio motivo delante en el momento en que vas a buscar la excusa.
YouTube para la clase grabada, sin los vídeos verticales debajo. Bloquea una ruta como youtube.com/shorts, un sitio entero o cualquier URL que contenga una palabra, con los subdominios cubiertos y sin límite de cuántos. Las estadísticas cuentan lo que has rechazado hoy y esta semana en tu propio equipo, y tu lista se exporta e importa cuando quieras.
Todo lo anterior es un ajuste que puedes abrir, y el bloqueo en sí es el motor de reglas del propio navegador, no el nuestro. Tu lista se exporta a un archivo que puedes leer. La página de bloqueo es una página local dentro de la extensión. Nada de esto te pide que nos creas, que es justo el motivo de construirlo así.
La página de bloqueo es tranquila, no un cartel publicitario.
Gratis de usar. Un desbloqueo único para las funciones avanzadas.
Ningún servidor nuestro en el camino del bloqueo. Las estadísticas de uso llegan con la 2.5.1: son anónimas, cuentan funciones y no direcciones, y las apagas cuando quieras.
Lo que hoy es gratis se queda gratis. Pro solo añade funciones nuevas encima; nunca se lleva una que ya tenías.
Bloquea todos los sitios que quieras, sin tope en la versión gratuita.
No es una traducción añadida después. Se piensa y se escribe para quien estudia en español.
Recién instalado, el ajuste de fuentes de contenido viene vacío, y vacío significa cero peticiones. El bloqueo nunca llama a casa: no hay licencia que comprobar ni lista de dominios que reportar, porque nada de eso existe de nuestro lado.
Hay tres cosas que sí pueden salir a la red, y cada una la enciendes tú.
Arte y literatura en la página de bloqueo. Si lo activas en el estudio, la página de bloqueo puede traer arte y poesía de dominio público de seis fuentes con nombre: el Museo Metropolitano de Arte, el Museo de Arte de Cleveland, Wikimedia, Openverse, PoetryDB y On This Day. Si lo dejas apagado, que es como viene, no se hace ninguna petición de contenido.
La galería de diseños. Si compartes un diseño de tu página de bloqueo, se guarda bajo un código de seis caracteres que puedes pasarle a alguien: útil para compartir la misma pantalla de estudio con tu grupo de preparación. Lo que viaja es el diseño, es decir el fondo, la disposición y las palabras que escribiste. Tu lista de bloqueo, tus rutas, tus palabras clave y cualquier cosa sobre ti se quedan donde están.
El desbloqueo Pro único. Lo gestiona la pasarela de pago, y solo en el momento en que decides comprarlo.
Y una cuarta, que llega con la versión 2.5.1 del motor: las estadísticas de uso anónimas. La que hoy sirve la tienda de Edge es la 2.4.0, y esa trabaja entera dentro de tu navegador. Cuando llegue la 2.5.1, las estadísticas vendrán encendidas y se apagan: cuentan qué funciones se usan, con un identificador aleatorio que no eres tú, y nunca los sitios que bloqueas, ninguna dirección que visites, el contenido de las páginas, tus reflexiones ni tu PIN. En Ajustes está el interruptor, con estas palabras: «No enviar estadísticas de uso anónimas».
Fuera de eso, todo funciona con almacenamiento local. La configuración solo se sincroniza a través de la sincronización de tu propio navegador, si la tienes encendida, con la cuenta con la que ya has iniciado sesión. No hay base de datos de cuentas; el único almacén alojado es la galería de diseños de aquí arriba, y solo guarda lo que decides compartir. Por eso esta sección puede ser así de corta.
Bloqueo ilimitado, en español y sin suscripción. Cada cifra de esta tabla está leída en la página del propio fabricante y enlazada en su casilla, para que la compruebes tú.
| Despeja | Freedom | Cold Turkey | LeechBlock NG | BlockSite | |
|---|---|---|---|---|---|
| Interfaz en español | Sí, desde el primer día | No | No | Sin comprobar | Sin comprobar |
| Sitios bloqueables gratis | Sin tope | Sin comprobar | Sin tope | Sin tope | Sin comprobar |
| Modelo de precio | Gratis, más un desbloqueo Pro único, sin suscripción | 8,99 USD al mes, 3,33 al mes por año, o 99,50 una vez | Pago único (su web no publica el importe) | Gratis y de código abierto | 29,99 USD de por vida |
| Página de bloqueo personalizable | Sí, con estudio de escenas | No | No | Texto propio | Sin comprobar |
Freedom y Cold Turkey no tienen interfaz en español. Si estudias en español y quieres que la herramienta te hable en tu idioma, ese es exactamente el hueco que ocupa Despeja: bloqueo ilimitado sin tope de sitios, una página de bloqueo tranquila, sin suscripción, y en español desde el primer día.
Esta web es otra cosa distinta de la extensión Despeja. Aquí medimos cómo se usa la página, con PostHog, para ver qué se entiende mal y arreglarlo; PostHog también graba sesiones anónimas. Las dos cosas están apagadas hasta que eliges Aceptar en el aviso de abajo, y puedes elegir Rechazar con el mismo clic.
En esas grabaciones, todo lo que escribes y todo el texto de la pantalla se enmascara en tu navegador antes de salir: vemos la forma en que se usó la página, nunca lo que pusiste. Respetamos la señal «No rastrear» de tu navegador, no vendemos tus datos. Escríbenos y borramos lo que tengamos de ti en 30 días. Nada de esto toca la extensión, tu lista de bloqueo ni tu navegación: como dice la respuesta de arriba, Despeja no tiene servidores propios para lo que bloqueas.
El mismo motor ya se puede instalar hoy desde la ficha de Microsoft Edge, bajo la marca en inglés de su hermana, Quietsite, y con la interfaz ya en español. Te dejamos el enlace directo, que es la vía que funciona hoy para llegar a ella. Apúntate y eres de los primeros en instalar Despeja con su propia marca, y en probar el Modo Oposición.
Listo. Te escribimos en cuanto Despeja esté disponible.
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Solo escribimos el día que Despeja se pueda instalar y el día que el Modo Oposición esté listo. Nada más.
Apúntate en un segundoMedimos cómo se usa esta página web para ver qué falla y arreglarlo. Lo que escribes se enmascara en tu navegador antes de enviarse, no vendemos tus datos, y esto no toca la extensión ni tu lista de bloqueo. Cómo funciona.